Debido al aumento del envejecimiento de la población, los trastornos de la marcha tienen un gran impacto en las personas que lo sufren. La disminución de la función de caminar, les puede restar independencia y hacerlos susceptibles a caídas, por ende también a fracturas, luxaciones y otras lesiones que además de dolor, causarán incapacidad y un largo periodo de recuperación.

 

Son muchas las patologías que comienzan con alteración en la deambulación/equilibrio y suele ser el síntoma clínico más llamativo para la sospecha de una enfermedad. El origen del trastorno de la marcha habitualmente suele ser variable, pero son los problemas neurológicos y músculo-esqueléticos los que están presentes en la mayor parte de los pacientes. Una marcha correcta es necesaria para la salud de la persona y su déficit puede provocar:

 

– Disminución de la fuerza y el tono muscular.

– Aumento del riesgo de infecciones y embolias.

– Problemas respiratorios, cardíacos, urinarios,

– Estreñimiento.

– Úlceras por presión.

– Aumento de osteoporosis.

– Perdida de autoestima.

– Invalidez.

 

Por estos motivos es importante un correcto manejo de la situación frente al posible trastorno y para ello se recomienda:

– Evaluar a la persona.

– Investigar la evolución del problema, saber desde cuando se tiene y si coincide con otros    síntomas o síndromes geriátricos.

– Realizar un examen físico: Evaluar estado neurológico y musculo esquelético.

– Pruebas especiales: Diferentes tipos de escalas (Tinetti, Up&go) para la valoración de la marcha.

– Diagnóstico: Conocer etiología del problema: Neurológico, musculo esquelético,  cardiovascular, respiratorio, farmacológico, metabólico y psicológico.

 

Las intervenciones realizadas por un equipo multidisciplinar liderado por un fisioterapeuta permite obtener buenos resultados en la movilidad, equilibrio y deambulación  de la mayoría de los pacientes, disminuyendo los riesgos de complicaciones como caídas e inmovilizaciones y mejorando la funcionalidad global.  Los objetivos serán siempre ayudar, restaurar, conservar y mejorar el máximo nivel de autonomía en la deambulación.