Las broncoaspiraciones son un tipo de afección que podemos englobar dentro de las complicaciones respiratorias. Consiste en la introducción involuntaria de sustancias, y en ocasiones objetos extraños, provenientes de la boca, nariz o estómago en la tráquea.

El fin de estas sustancias es ser expulsadas fuera del organismo o bien, digerirlas; sin embargo, por diversos motivos, acaban en el sistema respiratorio provocando diferentes complicaciones.

El hecho de que las sustancias mencionadas acaben en el sistema respiratorio hace que aparezcan problemas en la ventilación respiratoria, en la permeabilidad de la vía aérea y complicaciones por infección. Esto puede suceder en bebés, niños y en adultos, sobre todo en casos conocidos como pueden ser las alteraciones neurológicas, neurodegenerativas, alteraciones de la deglución, en intervenciones quirúrgicas o después de estas mismas, problemas de obesidad, etc.

Las consecuencias varían en función de las características y estado del paciente, pero entre ellas podemos encontrar:

  • La neumonía por broncoaspiración, que es la infección de uno o ambos pulmones.
  • Las atelectasias, que son colapsos u obstrucciones de uno o ambos pulmones.
  • En el peor de los casos la muerte.

Existen diversas maneras de prevenir este tipo de afecciones, teniendo siempre en cuenta las características individuales de cada paciente, es decir, al igual que hay diferentes alteraciones que las provocan, hay diferentes formas de abordar su prevención. Entre estas últimas, podemos encontrar:

  • Realizar cambios posturales: generalmente pautados por fisioterapeutas, médicos o enfermeros.
  • Fisioterapia respiratoria: diferentes técnicas en función de las características y estado del paciente.
  • Logopedia
  • Hidratación.
  • Aspiración de secreciones con sonda: en caso de que el reflejo de tos y náusea están abolidos y no haya colaboración voluntaria.
  • Monitorización del paciente (con un pulsioxímetro).
  • Evitar posicionar a la persona en completa horizontal boca arriba.