La demencia es un deterioro cognitivo crónico, el tipo de demencia más común es el Alzheimer. Estos pacientes van perdiendo memoria progresivamente y funciones cognitivas, lo que conlleva que no sean capaces por ellos mismos de realizar las actividades básicas de la vida diaria. Las necesidades de estas personas disminuyen la actividad física diaria que realizan, por tanto aparecen rigideces articulares, dolores musculares por inactividad y síntomas del propio sedentarismo al que no están acostumbrados. Así mismo se deteriora la coordinación y el equilibrio de estas personas, aumentando la probabilidad de caída y posible lesión, y, por tanto, aumentando su grado de dependencia por este riesgo a caer.

 

La fisioterapia ayuda a paliar todos estos síntomas. Mediante las movilizaciones activas y pasivas podemos garantizar la movilidad articular del paciente, ayudando a oxigenar el tejido muscular y aliviando así dolores propios de la inmovilidad. Además, con un programa de ejercicios activo-asistidos, la fisioterapia ayuda al equilibrio y coordinación del paciente, evitando así caídas y posibles lesiones posteriores y mejorando su marcha funcional. La estimulación física del paciente con demencia tiene múltiples beneficios:

 

  • Mayor autonomía
  • El ejercicio segrega hormonas (endorfinas, serotoninas,…) que contribuyen al bienestar psicológico
  • Prevención de escaras
  • Prevención de adherencias
  • Introducción supervisada de las ADV, con el beneficio físico y psicológico que conlleva
  • Prevención de dolor por inmovilización
  • Mejora sistema cardiovascular
  • Mejora dolor en patologías degenerativas (artritis, artrosis, osteoporosis,…)

 

Además la fisioterapia puede ayudar a paliar otras complicaciones que suelen darse en estos pacientes como edemas, hinchazón en MMII por inmovilidad,…

 

Como conclusión, sí, se debe y se recomienda realizar fisioterapia con demencia. No sólo cuando la enfermedad está avanzada, sino como manera de prevención, ya que la estimulación física junto a la cognitiva retrasa el avance de esta enfermedad. La fisioterapia potencia la autonomía del paciente y mejora su calidad de vida.